En los últimos años, dos tendencias se han consolidado en Chile y el mundo. Por un lado, existen dificultades crecientes en las técnicas de análisis social tradicional, como el método de encuesta, para realizar estimaciones y predicciones confiables. Por otro lado, se produce la consolidación del Big Data, que combina un poder computacional sin precedentes con el análisis de patrones complejos en bases de datos muy grandes, lo que permite echar luz sobre múltiples facetas del comportamiento humano y la vida social. 

El Big Data opera a partir de la generación de grandes bases de datos (surgidas de múltiples vías como la automatización del levantamiento y procesamiento de registros administrativos e información histórica, la sistematización de los rastros que deja la interacción humana en redes sociales y con páginas web, la información pasiva generada por dispositivos electrónicos, las transacciones comerciales, etc.). 

Mientras las técnicas de encuesta tradicional enfrentan problemas crecientes para mantener su representatividad, el Big Data tiene dos limitaciones fundamentales. Primero, es fuertemente inductivo y depende de información disponible, cuyo diseño escapa al de los investigadores y sus motivaciones teóricas y criterio metodológico. Se pueden buscar datos y trabajar con ellos, pero el universo de datos disponible, aunque inmenso, excede al control del diseño de la investigación. Segundo, el análisis de los resultados de Big Data requiere contextualización y textura local. El mismo tipo de dato, producido en contextos sociales y territoriales diferentes, usualmente connota y representa fenómenos distintos. 

¿Cómo combinar las ventajas de los métodos tradicionales y las que ofrece el Big Data, intentando minimizar los sesgos y problemáticas asociados a cada uno de ellos? 

Juan Pablo Luna, académico de la Escuela de Gobierno UC, del Instituto de Ciencia Política UC e investigador del Instituto Milenio Fundamentos de los Datos, explica que Plataforma Telar se propone –precisamente– explorar y consolidar una triangulación productiva entre ambos tipos de instrumentos, para ocuparlos en el análisis de problemas públicos centrales para la sociedad chilena. En esta clave, señala, el diseño metodológico del proyecto combina e integra técnicas tradicionales de las ciencias sociales (encuesta, entrevista en profundidad, observación etnográfica, focus groups), con herramientas para la generación y análisis de grandes bases de datos. 

Al mismo tiempo, Plataforma Telar aplicará herramientas de simulación basadas en modelos de agentes, para estimar escenarios prospectivos respecto a las dinámicas sociales a nivel local y nacional. Siguiendo la propuesta pionera de Tricia Wang para el mundo del marketing, se ha denominado este ensayo metodológico como thick-data

En su aplicación al modelo constituyente, este abordaje de thick-data incorpora el levantamiento permanente de temas de interés y necesidades desde las comunidades y actores sociales que participan en el proyecto, tanto a través del trabajo en terreno y focus groups, como de encuestas a paneles de opinión permanentes, a través de una aplicación web de consulta ciudadana llamada Panelup. 

A su vez, en base a aplicaciones de inteligencia artificial, procesamiento de lenguaje natural (aplicados sobre texto y video), y escrapeo de información de medios, redes sociales y páginas web, realizaremos un seguimiento y mapeo de las dinámicas de negociación, votación, y debate público que emerjan en torno al proceso constituyente. 

Ambos tipos de herramientas generarán insumos para el análisis, la contextualización y la búsqueda de nuevos datos y evidencia de campo. 

Este trabajo se realiza con investigadores y estudiantes de las distintas universidad que forman parte del IMFD, provenientes de la ciencia de la computación y las ciencias sociales, entre otras.

“Nuestro objetivo es generar información sobre el proceso constituyente y para el proceso constituyente, visibilizando voces y perspectivas ciudadanas tradicionalmente sub-representadas en el debate nacional. También será posible entender en qué medida el proceso constituyente está alineado con las demandas y expectativas ciudadanas, así como monitorear en tiempo real los niveles de legitimidad del proceso, para los distintos tipos de público con los que estamos trabajando”, concluye Juan Pablo Luna.

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